Dejar de Esforzarse para Llegar
Durante años, incluso como cantante lírica profesional, cantaba para “llegar”. Buscaba resultados, intensidad, expansión. Creía que cuanto más fuerza pusiera, más alto o más profundo llegaría. En esa conducta, escondía una creencia de base: “no soy suficiente para alcanzar lo alto”. Tenía que esforzarme, demostrar, conquistar algo.
Pero cuando supe la existencia de KATAKAMUNA —y especialmente durante la creación de mi disco "El Templo de KATAKAMUNA I" — algo se transformó en mí.
Descubrí que no es la fuerza lo que abre el portal, sino la sutileza. Que hay una parte de la voz que no es audible para nuestros oídos, y sin embargo, "suena". Detrás de la voz sonora, está la no voz, el silencio, lo invisible. Y ese espacio canta conmigo. Aprendí a acoplar en mi voz lo sutil, lo vulnerable, lo que no se impone. Y ese cambio de percepción no solo me transformó como cantante, sino como ser vibrante. Ha sido clave para elevar mi frecuencia. Y desde ahí, puedo guiar.