
El Templo
Un templo no se construye fuera, sino dentro. Y la voz es su camino.
Más que un lugar, una forma de estar
Cuando aquí hablamos del Templo, no nos referimos a una construcción física.
No es un edificio ni un lugar fijo en el mundo.
El Templo es una forma de aprender, de escuchar, de vivir.
Es la estructura interna que sostiene el proceso de transformación.
Puedes tener un espacio bellísimo, pero si no hay alma que lo habite, no es un templo.
En cambio, cuando hay presencia, respeto, entrega y vibración verdadera, incluso una piedra en el bosque puede convertirse en santuario.
En KATAKAMUNA, el Templo es el contenido, la filosofía, la actitud con la que nos acercamos a lo sagrado.
Es el modo en que nos entrenamos en lo invisible, en lo profundo.
Aquí, el Templo eres tú.
Y lo que construimos, lo hacemos desde dentro
Filosofía del aprendizaje
Aprender KATAKAMUNA no es acumular información, ni repetir fórmulas.
Es disponerse a habitar una frecuencia.
Aquí la disciplina no nace de la obligación, sino del gozo.
La espiritualidad no se impone como religión, sino que brota como resonancia.
Nos entrenamos con seriedad amable,
practicamos con grandeza sin vanidad,
caminamos con contundencia sin peso.
No hay dogmas, pero sí un compromiso.
No hay gurús, pero sí una vía.
KATAKAMUNA nos invita a refinar el alma y a vibrar lo invisible,
no para destacarnos, sino para recordarnos.
Aquí, el aprendizaje es un acto de belleza.
Porque toda verdadera transformación es, también, un arte sagrado.
El entorno sagrado: Agua, naturaleza y Seoritsuhime
El Templo no es un edificio: es un estado del alma en aprendizaje.
Pero sí, cuidamos profundamente el entorno donde abrimos este camino.
Porque construir un templo interior requiere de un lugar que lo sostenga.
Nuestros encuentros se realizan en espacios naturales, cerca de agua viva: cascadas, ríos, manantiales.
Esto no es un detalle estético, sino una elección vibracional.
Honramos así a Seoritsuhime, la diosa japonesa del agua,
capaz de arrasar con toda impureza (kegare) y devolverla al mar.
Es la fuerza invisible, complementaria al sol, a lo visible, a Amaterasu.
KATAKAMUNA nos enseña a equilibrar ambas energías: fuego y agua, forma y vacío, KATA y KAMU.
Y solo en ese equilibrio, puede despertar la voz verdadera.
Por eso elegimos lugares donde el agua canta y purifica,
donde la naturaleza acompaña con su vibración.
El templo no es un lugar:
es la conexión con lo invisible que habita en todo.
“Desde que comencé mi formación espiritual con KATAKAMUNA, mi vida ha experimentado una transformación asombrosa. Recomiendo sus servicios a todos en busca de un cambio positivo.”
Juan Pérez
Sobre nosotros
En El Templo de KATAKAMUNA, nos dedicamos a guiar a nuestros clientes en la construcción de su templo interior a través del sonido ancestral japonés. Nuestros cursos, meditaciones y talleres están diseñados para brindar una experiencia transformadora y sanadora a aquellos en busca de crecimiento espiritual.